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Published on November 16th, 2015 | by Daniel Castillejo

El edificio más grande con certificado EnerPhit

Ya hemos hablado en Planeta Vivo del certificado Passivhaus, para nuevas construcciones. Pero existe otro certificado, el EnerPhit, desarrollado también por el Instituto Passivhaus, que certifica las rehabilitaciones de carácter energético, dado que es imposible aplicar el estándar Passivhaus a un proyecto de reforma. De hecho, se acaba de certificar como EnerPhit la rehabilitación de un edificio de la Universidad de Innsbruck, el más grande hasta la fecha.

logo_enerphit_enSegún cuentan en Ecoconstrucción, se trata de una reforma integral en un edificio de ocho plantas construido en 1968, que alberga la Facultad de Ciencias Técnicas. La excelente planificación ha logrado una reducción de la demanda de calefacción de 180 kWh / m2a a 21 kWh /m2a. El proyecto cumple con los criterios de las normas EnerPhit para la reforma  con componentes Passivhaus. De la anterior construcción  se ha mantenido intacta la estructura de hormigón armado, centrándose la reforma en la mejora de la envolvente y en las instalaciones de climatización y acondicionamiento.

Para lograr una reducción en el consumo energético en verano  se cuenta con un sistema automático de refrigeración pasiva nocturna que controla las ventanas  y la ventilación con aire fresco de las oficinas, mediante aperturas adecuadamente dimensionadas y un buen aislamiento térmico de la fachada. Además, se ha incrementado la eficiencia de los aparatos eléctricos.

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Estado del edificio antes de la rehabilitación

El estándar EnerPHit sirve como guía para rehabilitar los edificios ya construidos de forma eficiente y económica.  Además de la eficiencia energética se respetan aspectos tales como el confort de los usuarios, los costes de mantenimiento y el  ciclo de vida de los materiales usados en la reforma. La finalidad de la certificación EnerPhit es garantizar que el aislamiento térmico se ha realizado de forma correcta. De esta manera se evitan futuros reparaciones que siempre son costosas.

El nuevo edificio ya ha superado los primeros retos como así lo  atestiguan sus usuarios. Este verano las temperaturas alcanzaron los 37ºC en Innsbruck, un récord para la ciudad. A pesar de ello no hizo falta un sistema de climatización en el edificio y se pudo trabajar sin complicaciones. En la  actualidad, afrontando ya el clima otoñal siguen sin tener que utilizar la calafacción disfrutando de un clima agradable en el interior del edificio.


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