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Minimalismo waste of 2014

Published on March 31st, 2015 | by Sergio Navacerrada

El arte de vivir sin generar residuos

Bea Johnon reside en Mill Valley, California. Es francesa de origen y ha decidido vivir la vida de una manera muy particular. Ella y su familia han declarado la guerra a la generación de residuos y han conseguido logros verdaderamente sorprendentes en este sentido.

Declara que este modelo ha traído felicidad a sus vidas, centrando más su tiempo en experiencias y menos en lo material. La invitan como ponente a casi cualquier parte del mundo. Su libro ha sido un best-seller mundial. Casi cincuenta mil personas la siguen en Facebook. Toda la basura que acumuló en 2014, cabe en un tarro de comida.

Echando la vista atrás, recuerdo como por ejemplo yo iba a hacer la compra llevando la famosa talega del pan y devolvía las botellas vacías de vidrio. En unos años, todo cambió drásticamente. ¿Por qué? ¿Comodidad, “progreso”, el ritmo de vida…?

No, ninguna de ella es una causa principal. Es más que a través de la publicidad y salida de productos al mercado, se las han arreglado para hacernos creer que hay objetos innecesarios que necesitamos, que si compramos este artilugio o aquel otro desechable, la vida en casa será más fácil y eficiente. Nos han engañado.

 Regla de las cindo Rs. ¿Cómo funciona?
Descubrimos que seguir un conjunto de cinco palabras que comienzan con R en el orden adecuado (resalta el orden como algo muy importante) fue la clave para acabar con nuestros desperdicios.
RECHAZAMOS lo que no necesitamos (por ejemplo, plásticos de usar y tirar, correo basura y publicidad);
REDUCIMOS aquello que sí necesitamos (como mobiliario y ropa);
REUTILIZAMOS comprando cosas usadas y usando múltiples veces algo cuando es posible (esto incluye bolsas de tela, tarros y botellas).
RECICLAMOS lo que no podemos rechazar, reducir o reutilizar;
CONVERTIMOS en abono, (del inglés ROT) todo lo demás, como cáscara de frutas, pelos o hilos.

Si sigues estas sencillas reglas, tú también puedes llegar a reducir su basura a un tarro en un año, como ha hecho mi familia.

Bea and fridge
Hay gente que cree que el pequeño cambio que pueden hacer es insignificante cuando miran a su alrededor y ven como otras personas siguen con un estilo de vida totalmente opuesto. ¿Qué les dirías a estas personas?

Hay gente que piensa que las acciones individuales son intrascendentes. Yo, por el contrario, creo que el cambio empieza en casa porque comprar es equivalente a votar: cada compra que como consumidores hacemos, tiene el poder de estar apoyando a unas prácticas sostenibles a otras insostenibles. Son nuestras decisiones en el momento de la compra las que lideran el mundo de la producción. Es más, si no estás contento con un producto o con su empaquetado, ¡haz que tu voz se oiga! Envía una carta, un email o incluso el empaquetado de vuelta al fabricante poniéndole alternativas.

Sé de críticos que me decían que nuestro estilo de vida no cambiaría nada , si los hubiera tenido en cuenta y hubiera detenido esto en ese momento, no habría comenzado nunca este maravilloso movimiento. Miles de personas en el mundo no habría seguido nuestros consejos para reducir sus residuos domésticos. Hubiera sido una auténtica pena, ¿no crees?

¿Es fácil tener a la familia involucrada en algo así? ¿Ha habido alguna revolución, por ejemplo de algún adolescente en casa?

Al principio mi marido no estaba totalmente comprometido pues creía que comprar a granel en las tiendas de comida alternativas sería perjudicial para nuestra economía… pero cuando lo invité a comparar los movimientos bancarios de 2005 -antes de adoptar este estilo de vida- con los de 2010 -viviendo en modo “cero residuos”- descubrió que estábamos ahorrando un 40% en costes propios del hogar. Desde entonces, se subió a este barco también.

¿Sabías que el 15% del precio de venta de un producto empaquetado es para el propio empaquetado? Básicamente esto significa que si compras comida a granel, automáticamente ahorras ese 15%. Pero nuestro ahorro no solo ha venido por comprar al peso. También está basado en el hecho de que:
– Consumimos considerablemente menos que antes (solo compramos lo que necesita reemplazarse)
– Cuando compramos algo, por ejemplo unos pantalones, lo hacemos de segunda mano
– No compramos productos de un solo uso, con la excepción del papel higiénico.

Algunos ejemplos de productos domésticos que hemos dejado de adquirir, bien porque no los necesitamos o bien porque los hemos sustituido por alguna alternativa reutilizable, son: toallas de papel, servilletas de papel, pañuelos de papel, papel de aluminio, papel de estraza, papel transparente, esponjas, bolsas de basura, bolsas para almacenar productos en el congelador, platos desechables, vasos de plástico, hilo dental, cuchillas de afeitar, tiritas, palillos de dientes, laca, pinta-uñas, acetona, compresas, tampones, productos de limpieza (para ventanas, cocina, baño, suelo,…), toallas húmedas, papel de envolver, revistas, periódicos, champú, jabón de manos, almidón para la plancha, grapas, cintas y un largo etcétera… Y no echamos de menos estos productos -en mi libro propongo alternativas para todos ellos- si no todo lo contrario, preferimos el uso de las soluciones alternativas que hemos adoptado y valoramos el tiempo y dinero que nos ahorramos. El ahorro acumulado nos ha permitido instalar placas solares en el tejado, ahorrando aún más… La vida sin residuos es un modelo que continúa dándonos más y más.

La transición fue fácil para nuestros hijos: no se percataron de que estábamos en la aventura de vivir sin residuos hasta que llevábamos meses haciéndolo y decidí hablar abiertamente con ellos. Los niños se adaptan muy bien. Para ayudarles a comprender la razón y la necesidad de cambio, vimos películas como “wall-e”, “Tierra” y “Casa”, y les recalcamos que un poco de esfuerzo podría impulsar un cambio relevante.

Ellos disfrutan viviendo con lo mínimo porque tienen menos que limpiar y recoger en sus habitaciones, lo que les permite vivir interesantes experiencias. Hacemos mucha acampada y excursiones locales. En ocasiones incluso viajamos al extranjero. Las navidades pasadas estuvimos dos semanas en Costa Rica. Fue estupendo para los niños ver la jungla y especies de animales que no habían visto antes. En lugar de juguetes, los abuelos les regalan experiencias, (parasailing, surfing, tirolina, karting) y para Costa Rica, nos reservaron una excursion para hacer snorkel, además de un tour nocturno en la selva. Esas experiencias unen aún más a nuestra familia y crean recuerdos para toda la vida.

Para mis hijos, la vida sin residuos es llevadera. En su cabeza tienen, y de manera acertada, que la vida sin generar basura es cosa mía porque yo soy la que hace las compras para la casa y es ahí donde verdaderamente empieza todo, con las decisiones que se toman al comprar.

Todo lo que se espera de Max y Leo es que sean conscientes sobre las decisiones que toman fuera de casa, por ejemplo que rechacen baratijas que saben que se romperán rápido. Ellos han vivido más tiempo este modo vida que el convencional, y me tranquiliza saber que les estoy dando las herramientas adecuadas en caso de que decidan vivir así el día de mañana.

¿Si alguien quiere empezar a vivir así, recomiendas que se comience de manera gradual o esto debe ser más al estilo “dejar de fumar”, de una manera radical?

Lo primero que alguien puede hacer es dejar de acumular y generar residuos. Se trata simplemente de decir ¡no! antes de aceptar algo que alguien te da. No cojas publicidad, invitaciones a fiestas, tarjetas de visita, bolsas de plástico y combate el correo basura. Aceptar estas cosas no solo mantiene la demanda, sino que además son un consumo de recursos y una vez que entran en casa, se suman a lo que ya tenemos. En algún momento hay que hacer un esfuerzo para deshacerse de ello. Rechazar es la primera regla de la vida “Cero residuos”. Pruébalo, te sorprenderán cuantas cosas serás capaz de evitar que lleguen a tu casa. El cambio es un poco adictivo, verás que una vez empiezas a deshacerte de cosas inútiles en tu vida, te quitas un peso de encima y querrás ir un poco más lejos. En mi libro se dan consejos para facilitar el proceso de liberarse de lo que nos sobra.

¿Es este modo de vida más difícil de seguir en las sociedades occidentales que en países menos desarrollados?

Mi experiencia es que no es más fácil de seguir en un país que en otro. En un hogar, uno debe adoptar alternativas que encajan en su rutina y que sean viables a largo plazo, así como adaptadas a tus costumbres y restricciones locales.
Cualquier persona independientemente de su localización, puede aplicar la regla de las 5R a su vida.

Hasta un 40% de la comida se desperdicia en las sociedades occidentales. Considerando el mundo en el que vivimos, es sonrojante y nos debería hacer pensar reflexionar profundamente. ¿Cómo puede combatirse?

Bea and pantry

Todos en la cadena (agricultores, restaurantes, políticos, distribuidores y ciudadanos) son responsables por ello y tienen el deber de reducirlo.

Para evitar el desperdicio en casa, nos proponemos seguir otro conjunto de reglas básicas:

– Rechazamos comprar grandes cantidades empaquetadas, como las que se encuentran en las tiendas en grandes cajas porque es una manera de alimentar el desperdicio de comida.
– Adquirimos comida a granel sin empaquetar, de manera que compramos justo la cantidad que necesitamos.
– Elegimos lo que va a predominar en nuestra despensa y nos ajustamos a ello, en mi libro describo un sistema de rotación que ayuda además a llevar una dieta equilibrada.
– Nos comemos siempre las sobras
– Compramos solo lo que necesitamos. Si por ejemplo tengo verduras en el frigorífico, no voy a comprar más en la siguiente compra hasta que nos comamos la que tenemos.
– Mantenemos nuestra lista de la compra actualizada y no salimos a comprar sin ella.
– Mantenemos la comida en tarros de cristal, de manera que al ser visibles, nada se queda oculto o se olvida.
– En la despensa, organizamos nuestros alimentos en una sola fila y tenemos cajones en el frigorífico. De esta manera nada queda perdido al final de una estantería.
– Hemos donado nuestro pelador de verduras, de este modo nuestros residuos orgánicos han decrecido considerablemente. Además, así nos beneficiamos de las vitaminas que se encuentran en la piel de los vegetales.
– Las pocas sobras de verduras, carne y pescado que nos quedan, la usamos para hacer sopas.
– Dejamos que nuestro perro limpie nuestros platos antes de que vayan al lavavajillas.
– Como último recurso, compostamos.

Desgraciadamente, la tendencia a comprar on-line trae a nuestras casas productos sobre-empaquetados con cartón, plástico, y protección contra golpes. ¿Crees que esto va a cambiar?

Sí, porque realmente no hace falta que sea así. Como digo arriba, comprar es como votar y está en manos del consumidor demandar este cambio.

Comprar cosas usadas en una tienda local elimina el empaquetado que comentas pero hay veces que hay que recurrir a tiendas on-line para encontrar algo muy específico que no se encuentra usado. Por ejemplo, al inicio del curso académico, el profesor de matemáticas de mi hijo Max les pidió una calculadora científica. No pudimos encontrar ninguna en las tiendas de segunda mano, pero la encontramos en eBay. Cuando compramos en tiendas on-line, elegimos la opción de “usados” en nuestras búsquedas y le pedimos al vendedor que use solo papel o cartón para envolver el material, preferiblemente, usado con anterioridad.

Vasos y platos de plástico, cañitas para absorber, tapadera para el café de llevar… Desde el desayuno hasta la cena, todo lo que una persona encuentra en la ciudad en torno a la comida, genera toneladas de residuos. ¿Crees que las administraciones deberían empezar a legislar contra esto, o ves venir un cambio natural gracias a la adopción de nuevos hábitos por parte de los consumidores?

El cambio puede venir por cualquiera de los dos lados, ¡Y será un cambio positivo!
Hay políticas que pueden ayudar a la sociedad a decantarse por un modelo de cero residuos, algunas de las que me vienen ahora a la mente:
– Acabar con las plantas incineradoras de basura, que necesitan residuos para arder, desprenden toxinas al aire, queman recursos aún útiles como abono o elementos reutilizables y además no animan a la gente a reducir su basura.
– Recogida de basura orgánica que pueda convertirse en abono y de materiales reutilizables. Es ir un paso más allá del reciclaje.
– Prohibición de empaquetado. Mi experiencia me dice que es innecesario.
– Apoyar la apertura de tiendas que venden al peso.
– Inspirar a los ciudadanos a adoptar un estilo de vida libre de residuos, algo en lo que yo estoy trabajando muy en serio.

Estamos haciendo camino. Estas ideas han impulsado la creación de cientos de blogs, así como la apertura de tiendas que venden a granel y la implementación de alternativas “sin residuos” a lo largo del mundo entero. También se están extendiendo prohibiciones al plástico, en Francia han prohibido los cubiertos desechables, en San Francisco acaban de prohibir las botellas de plástico. Me han invitado a presentar cómo funciona este estilo de vida prácticamente en todo el mundo y he recibido peticiones de grandes empresas que están buscando adaptar sus negocios a un modelo sin residuos. Docenas de ciudades han elaborado planes para alcanzar “cero residuos”. La mía ha fijado la meta para 2025, por ejemplo. Estos hechos, junto con el éxito de mi libro e iniciativas como las que he mencionado, son la prueba de que algo se está moviendo en nuestra sociedad.

Pero los ciudadanos no tienen por qué esperar a que el cambio ocurra alrededor, citando a Ghandi, podemos decir que ellos pueden ser “el cambio que desean ver en el mundo”. El mejor modo de contagiar a los demás es dando ejemplo con lo que uno mismo hace. Adopta el estilo de vida “cero residuos” y otros te seguirán.

Parece que en muchos países en vía de desarrollo están arraigando prácticas que generan más y más residuos. Puede la sociedad de la información, con blogs como el tuyo, contribuir a paliar esto?

Yo no estoy aquí para decirle a los demás cómo deben vivir sus vidas, pero compartiendo como vivo la mía, se demuestra lo que es posible alcanzar en términos de reducción de residuos, lo que a su vez puede servir de inspiración para otros. Cuando estos países estén abiertos a considerar una economía alternativa, un estilo de vida mejor, yo estaré dispuesta a contribuir con opciones. Por ejemplo, me han invitado a presentar el estilo de vida “sin residuos” en una asociación de comercio de comida en Brasil y estoy trabajando con una institución en Ghana que planea introducir prácticas del modelo en su país. En este sentido, no solo se trata de inspirar, sino también de ayudar a ponerlo en práctica.

Estas prácticas han mejorado la vida de mi familia e imagino un mundo maravilloso en el que toda una civilización adopte este modelo. Imagina como sería una sociedad que abandona el “tener” por el “ser”, como hemos hecho nosotros.

Tienes prevista alguna conferencia en algún país de habla hispana?

Alguien me ha contactado para que acuda a México. Pero iré donde haga falta. Si organizas un evento, ¡acudiré encantada!


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No hay evento capaz de superar la ratio satisfacción/coste de una puesta de sol.



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