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Reciclaje KAMIKATSU_02

Published on December 26th, 2015 | by Daniel Castillejo

Un pueblo de cero residuos

Estamos en época de buenos deseos e intenciones para el año que entra: hacer deporte, leer más, aprender inglés… Un pueblo de Japón se ha propuesto generar cero residuos en 2020. Os contamos cómo lo están haciendo.

Perdido en las montañas de la isla de Shikoku, el pequeño pueblo de Kamikatsu trabaja desde el 2002 en el Proyecto Cero Residuos. Todo empezó hace siete años, cuando el alcalde cerró el incinerador de basura del pueblo porque no cumplía con los niveles de control de dioxinas. Desde entonces, cada vecino convierte su basura orgánica en abono y separa el resto en 34 categorías. Sí, 34. Todo en sus propias casas, sustituyendo los camiones de basura y los contenedores por un único centro de entrega, la Academia Cero Residuos, una organización sin ánimo de lucro que supervisa todo el proceso.

GD8201614@A-resident-divides-up-7395En la Academia no sólo se tira la basura, también se aprende a reciclar: desde cómo separar las etiquetas de los envases a cómo vaciar el líquido contaminante del motor de un coche. Para incentivar este aprendizaje, el municipio regala billetes de lotería y bonos de compra de alimentos a sus 2.000 habitantes. Pero hay más: en cada hogar hay un aparato que convierte la basura orgánica en abono, que se reutiliza en las muchas huertas del pueblo. Así Kamikatsu ha conseguido cerrar el ciclo, y que reciclar no tenga ningún coste para sus lugareños.

La mayoría de gente del pueblo ve con buenos ojos el Proyecto Cero Residuos, aunque muchos residentes, el 40%, aún están descontentos con al menos un aspecto de la política de reciclaje. Ser vecino de Kamikatsu supone separar el tapón de cada botella, despegar las etiquetas, lavar cada envase a fondo con agua caliente, tender los plásticos y una vez secos, llevarlos a la Academia. Desmontarlo todo, aplastar los cartones y bricks de leche, higienizarlo y separarlo en la categoría pertinente no es tarea fácil. Los lugareños tienen que asimilar todo este trabajo como un nuevo hábito, y esto lleva un tiempo.

Este circulo regular de clasificación, lavado y reciclaje puede resultar demasiado engorroso para la gente mayor de Kamikatsu, y ya ha habido quejas en varias ocasiones. Por suerte, aquellos que no pueden llevar sus residuos hasta la Academia cuentan con la ayuda de voluntarios, que retiran la basura a domicilio. Aunque este sistema estricto no es del agrado de todos ni resulta totalmente justo, el resultado no deja lugar a las dudas: en los últimos 4 años, la basura a incinerar se ha reducido un 50% y los desechos reciclados han aumentado hasta el 90%. Por ello, el municipio quiere extender esta práctica a todo Japón. Para saber más sobre este interesante proyecto, podéis visitar Playground.


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