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Acción olifantenpaadje21-640x400

Published on November 24th, 2014 | by Daniel Castillejo

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Urbanismo humano.

La planificación de las ciudades se suele asociar a líneas rectas y ortogonales, es decir, formando una cuadrícula más o menos regular. Y esto se reproduce a todos los niveles, ya hablemos de calzadas, de aceras, de jardines, de plazas… Existe un movimiento dentro de los planificadores urbanos que intentan observar el comportamiento de los usuarios de estos espacios antes de planificar la construcción o reforma de un entorno urbano. Estos diseñadores prestan mucha atención a las llamadas “Líneas del deseo”, término acuñado por el filósofo francés Gaston Bachelard en los años 50.

¿Qué son estas líneas? Básicamente son los recorridos que prefieren usar los habitantes de una ciudad en sus trayectos diarios, frente a los establecidos obligatoriamente por los que han diseñado la ciudad. 7349405858_6b346bf705_zEn la imagen de la derecha podemos ver un ejemplo de ello, en el sendero de tierra que han abierto los viandantes que es el camino más cómodo, frente a la acera, de recorrido más tortuoso.

En Copenague están estudiando y utilizando estas líneas de deseo para mejorar el diseño de la red de carriles bici de la ciudad danesa (Copenhagenize). En Holanda llaman a este fenómeno antropológico Olifantenpaadjes (caminos de elefante) y se está usando para rediseñar la ciudad en ciudades como Rotterdam. Incluso hay libros que hablan del tema, como Olifantenpaadjes.

Las líneas de deseo no siempre son invisibles. A menudo aparecen en parques y lugares naturales. «Son tan antiguas como la existencia del homo sapien», según Colville-Andersen, ideólogo de Copenhagenize. Es posible que algunas calles que tomas a diario en centros históricos deban su forma a rutas que antes eran caminos del deseo. Su evolución llevó a los humanos a crear casas a su alrededor y asfaltar esas propias rutas convirtiéndolas en calles oficiales. Colville afirma que muchos planificadores urbanos aprovechan las nevadas para ir a visitar los caminos trazados por los viandantes en parques y zonas públicas. El manto de nieve oculta los caminos y el humano suele decantarse por la ruta más directa y práctica en lugar de la existente que normalmente promueve una ruta más circular orientada a caminar por placer. Esta información se analiza para tenerla en cuenta en caso de tener que intervenir en ese espacio público en el futuro.

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Es necesario un diseño más humano de nuestras ciudades, que dé preferencia a los viandantes y ciclistas frente a la dictadura del coche. Las líneas del deseo pueden ser de gran ayuda en esta nueva forma de entender el espacio urbano.

 

Fuente:  Yorokobu.


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